Hace una semana y media volví de hacer un “kit-kat” de unos días al País Vasco-Francés, en el Pirineo Atlántico.

 

Un precioso viaje a lugares tan bellos como Bayona, Fuenterrabía, Hendaya, Irún y la bella y señorial ciudad de San Sebastián. Una sugerencia, si visitas alguna vez el fuerte de Socoa, ve al extremo de su dique (si te atreves), se adentra mar adentro. Increíble los iones negativos que te revitalizan y la panorámica de más de 180 grados de un Atlántico majestuoso que te abraza.

Desde ahí, puedes contemplar la maravillosa vista de la bahía de St. Jean de Luz y de la colina de Ziburu incluyendo sus flyschs imponentes.

Lo mejor, la curvatura de la costa entre España y Francia y cómo prosigue hacia el norte hasta donde alcanza la vista.

Fueron unos días de conexión con el instante, pero también con mi ser, pues lo tenía demasiado amarrado a la tierra desde hacía tiempo. Y me pedía volar con ansias.

Estuve reflexionando con Ana Bizarro sobre muchas cosas. Su dulce sabiduría de la vida es un bálsamo para mi, y su experiencia en los negocios y sentido común un aprendizaje de enorme valor.

En los días de vuelta me di cuenta del valor de algo que hasta ahora racionalmente no había tomado conciencia, pero a nivel inconsciente había estado persiguiendo: el papel irrenunciable de un mentor en tu vida como emprendedor.

Reconozco que en este andar personal por mi libertad financiera, era consciente que sólo progresaría hacia mis sueños en el cuidado de mi ser integral. Pues veía que no era difícil encontrarme en el ámbito de las finanzas una visión extremadamente racional o sensacionalista del dinero, que no conecta con la persona en su amplitud ni con sus propósitos profundos de vida.

Porque, ¿qué sentido tiene al fin y al cabo el dinero para la persona? ¿No tendemos a confundir con frecuencia la libertad financiera con sólo ganar grandes cantidades de dinero? Yo creo que sí, y tristemente con más frecuencia de lo que debiéramos.

Siempre supe que el verdadero éxito y una felicidad duradera para tu vida se alcanzaba como decía Stephen R. Covey, autor de los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, si cultivabas la ética de tu carácter, más fecunda en nuestra conciencia, y formada por las virtudes humanas, como la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la “regla de oro”.

De lo contrario, ese camino por tu libertad financiera va sembrando en tu interior un vacío, desmoralizándote al primer oleaje, obstáculo o contratiempo que te presenta la vida; pues es en la frustración y el sufrimiento cuando aflora tu verdadera altura como persona.

Sin lugar a dudas, una ética prioritaria a trabajar, antes incluso que la ética de la personalidad, centrada exclusivamente en técnicas externas que no moldean nuestra conciencia moral en la vida, nuestro carácter a largo plazo. Y aunque efectivas e importantes para conseguir logros exitosos en los negocios y en la vida social, como aprender a persuadir, a cuidar tu imagen, dominar las buenas maneras, entrenar el pensamiento positivo, etc, mucho más superfluas y provisionales.

Dique del Fuerte de Socoa

Volviendo al tema de la libertad financiera, es curioso como cada vez que he proyectado en mi imaginación un estatus de vida material alto lo hacía curiosamente desde una gran paz interior. Como si ese sueño material que anticipaba en mi cabeza, solo fuera una más de las expresiones que se darían lugar en mi vida por haber sembrando y cuidado previamente otras parcelas de mi persona.

Pero racionalmente, no lograba conectar mi conciencia con mis sueños. Sabía que tenía ese problema de fondo y debía darle una solución. La meta era como un abstracto ideal que estaba ahí, siempre en el horizonte de mi imaginario, con un camino de por medio en apariencia demasiado angosto y largo para siquiera intentar empezarlo.

Ahí me di cuenta del rol impagable de un mentor. No es alguien que sólo te dicta la teoría del camino por fases. Sino que te acompaña y te hace superarte como persona. Te dice que tú puedes, que cree en tu talento y capacidades, extrae la mejor versión de ti mismo, te envuelve con su sabiduría, te ampara, te revitaliza, te inyecta seguridad y esperanza.

Creo que es bueno pasar por varios mentores, no siempre acertarás a la primera, y tampoco significa que esas personas no puedan seguir siendo parte de tu crecimiento. Todos te aportan sus conocimientos y sabiduría, con sus estilos y perspectivas, pero sabrás qué mentor es el más idóneo para ti en las distintas etapas de tu vida cuando conectes de una manera singular con él en contraste con el resto.

El Dinero desde el Amor

 

En comparación con Francia y otros países europeos, donde el alquiler es la norma, en España, por el contrario, durante décadas entramos en una carrera vertiginosa sin sentido de compra/venta de propiedades para vivir, hasta de como “segundas residencias”.

 

Todavía, incluso a día de hoy, con todo el derrumbe estructural de la economía mundial que supuso la crisis de 2008, esa falta de educación financiera y consciencia pervive en los patrones de mentalidad de muchos jóvenes españoles que veo y con los que hablo.

Durante mi viaje reflexioné sobre nuestra relación con el dinero desde la abundancia y no desde la escasez. Desde la escasez, cuando el dinero comienza a llegar a nuestras vidas, lo manejamos desde el miedo, y deseamos tener cosas con rapidez: una casa, un segundo coche, etc.

Creemos que poseer es control, y el anhelo de control es una expresión de nuestro miedo a abrazar nuestra verdadera libertad como individuos

Nos da terror la libertad, porque se forma de responsabilidad. Eso significa encontrarnos cara a cara con nosotros mismos, sin adornos, con nuestras fortaleza y debilidades, con nuestros talentos y limitaciones.

Sin ninguna falsa superstición de seguridad que nos cobije y no nos arroye de la zona de confort. Como creer que es un derecho tener un trabajo estable o un pensión pública decente pase lo que pase, al margen de cómo hayamos tratado nuestro dinero a lo largo de nuestras vidas.

La verdadera libertad se comprende cuando te relacionas con el dinero desde el amor, no desde la codicia y el miedo; y la prosperidad material, se presenta como una consecuencia más de esa autonomía y libertad que has ido sembrando en tu interior

¿Qué sentido tendría el libre albedrío para nuestro crecimiento sin libertad? Ninguno, ¿verdad? No existe crecimiento sin libertad, y no existe libertad sin responsabilidad de nuestros actos, por mucho que nos duela reconocerlo. Ese es el duelo de muchos de nosotros en nuestra vida. Y para ti, ¿cuál es tu sentido de libertad?

Ahí lo dejo. 😉 Si te gustó mis reflexiones, compártelo en tus redes sociales y no olvides dejar un comentario abajo. También puedes suscribirte a mi newsletter semanal con contenido de valor para esculpirte financieramente, para atraer la prosperidad a tu vida.

© Copyright 2015 Galaad López | Finanzas con ALMA **El conocimiento es universal, hazlo tuyo a tu gusto. Pero si quieres publicar mi artículo integral puedes citar mi nombre con un link activo hacia mi web y una información semejante a: “Galaad López es coach financiero y te ayuda a diseñar el sueño de tu propia libertad financiera. Visita ahora www.galaadlopez.com para más información”.
Galaad López

Galaad López

Filósofo digital, emprendedor espiritual, coach financiero

Focalizando mi energía en ser el impulsor financiero de tu vida ideal desde las finanzas con alma; aprendiendo y disfrutando cada día con la educación financiera.

Tengo amplia experiencia en negocios de venta retail y formación en digital business.

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